Hace algunos años que me encontré con mi maestra, Bárbara Kosen, y con ella encontré también lo que su maestro, Taisen Deshimaru, llamaba el "Zen verdadero". Ese encuentro fue en el templo de Shorin-ji, en la Sierra de Gredos, al norte de Cáceres, un lugar excepcional para practicar la Vía.

Después de cada sesshin, retiros intensivos en el templo, volvía a Gijón, mi ciudad, y seguía practicando zazen en mi casa, hasta que un día, en el año 2015, decidí que era el momento de compartir zazen con otras personas. Así nació el dojo Sokai.

Nuestra misión es hacer de zazen algo cotidiano, algo que se incorpora naturalmente a nuestra vida de todos los días.

Crear el hábito de sentarse en silencio requiere disciplina, constancia, determinación. Por esto el Zen, como vía espiritual, es también una educación profunda, transformadora, que implica mente y cuerpo, que implica todo nuestro ser, hasta la médula de nuestros huesos. Por eso recomendamos practicar zazen con regularidad.

Paradójicamente, al "atarnos" así a esta disciplina, a una práctica diaria de zazen, nos liberamos de muchas ataduras. Y con este propósito deseamos compartir contigo este Zen verdadero, a la vez sencillo y sincero.

Carlos Veiga

monje Zen

firma.jpeg
IMG-20190530-WA0026_edited.jpg