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​​Nuestra Escuela

El Buda transmitió a sus discípulos su propia experiencia del despertar hace veinticinco siglos. Se dice que el Buda fue el primero que hizo girar la rueda de la enseñanza, la rueda del Dharma. Su enseñanza se extendió primero por la India, hasta que en el siglo VI el monje Bodhidharma viaja a China para enseñar zazen, la meditación sentada, en aquella tierra. Ese viaje del budismo del oeste hacia el este daría lugar al nacimiento del Chan, el antecedente chino del Zen japonés. Seis siglos después, en el siglo XII, el maestro Dōgen viajó hasta China en busca del verdadero budismo, y allí se encontró con el maestro Tendō Nyōjō, de quien recibió la transmisión del Zen. Luego Dogen trasladó la práctica de zazen al Japón, dando lugar a la escuela Zen Sōtō.

Y en el siglo XX esta práctica llega a Europa de la mano de Taisen Deshimaru que, encomendado por su maestro Kodo Sawaki, atraviesa la estapa rusa en el tren transiberiano, llegando hasta París en 1967. Un gran número de discípulos de diferentes lugares de Europa se reunen en torno a la figura del maestro Deshimaru, y tras su muerte el Zen se expande por el contiente europeo transmitido por esos discípulos y discípulas.

Y es en el año 1994, después de recibir la Transimsión del Zen, que la maestra Bárbara Kosen se instala en España y abre un dojo en Madrid. Unos años más tarde, en 2001, funda el Templo de Shorin-ji, que se convertirá en el epicentro de nuestra comunidad. De este modo, el Zen se transmite de una manera viva, acutalizando su práctica de generación en generación,  preservando la transmisión de maestro a discípulo que da lugar a una "escuela". Y esta es la enseñanza práctica que mantenemos en Sokai. Nuestra misión no es otra que la de mantener encendida la lámpara de esa transmisión y crear un lugar de práctica cotidiana en el que aquellas personas que estén interesdas puedan hacer la experiencia de zazen, más allá de las palabras, más allá de los libros.

¿Cuál es el punto esencial de nuestra escuela? Zazen, meditación sentada, sin hacer diferencia entre la práctica y la vida cotidiana: Cada situación, cada momento, cada aquí y ahora, actualizamos la concentración que practricamos en zazen. Esto, y una vida sencilla, sin grandes deseos, sin grandes complicaciones, es la esencia de nuestra escuela.

Para saber más sobre nuestra comunidad, visita www.zenkan.com