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  • sokai dojo zen

Aflicción, observación, transformación

El termino bonno –klesa en sánscrito- significa ilusión en la acepción amplia del término. Tal y como fue tomado del chino, este término se compone de dos ideogramas: el primero, bon, define lo que desequilibra y perturba, y el segundo, no, lo que atormenta y aflige. El término bonno designa pues todas las funciones mentales y físicas que perturban y afligen el espíritu.

Deshimaru, T. La práctica de la concentracion. Ed Visión.


Al hablar de bonno estamos hablando de lo que nos hace sufrir, eso que el camino de Buda pretende extinguir, de lo que pretendemos liberarnos a través de la práctica, las aflicciones. Entonces se me plantea la siguiente cuestión ¿Cómo sucede el cambio? ¿Cómo funciona esa liberación de lo que nos aflige mentalmente? ¿Cómo funciona el Dharma?

Entonces el maestro Deshimaru continúa;


Así se comprende que no hay destrucción [de los bonno] sino transformación; la observación de los bonno se vuelve privilegiada durante zazen, adquiere toda la objetividad necesaria para su comprensión. […] Todos nuestros apetitos, nuestros deseos, nuestra avidez, nuestras ambiciones y pasiones, nuestras cóleras y nuestras envidias, nuestras vanidades [los bonno] todo surge del subconsciente sin que podamos realizar prácticamente ninguna de estas ilusiones. La fuerza contenida en estos bonnos potenciales vuelve entonces al “granero” donde estaban contenidos los gérmenes en su estado puro de fuerza, de virtualidad…

No debemos olvidar que los bonno son la raíz del satori

Muy importante el giro que da el Zen al despertar; no hay destrucción, hay transformación.Satori (悟り) en japonés es un sustantivo que traducimos generalmente por “despertar”, y proviene del verbo satoru, “comprender”, en relación con la visión justa de la que habló el Buda. Entonces, lo que comprendemos a través de la observación no es ninguna verdad teórica, ningún“ideal”. El satori es, según Dōgen, según Deshimaru, según el Buda, reconocer nuestra ignorancia, nuestras ilusiones. Este reconocimiento es el que transforma, no destruye, nuestro karma. Estudiar el Dharma, dice Dōgen en el Genjōkoan, es estudiarse a sí mismo… estudiarse a sí mismo, es olvidarse de sí mismo.

Ahí tenemos la extinción, el Nirvana que transforma, no destruye. Sin ilusión, no habría despertar, sin sufrimiento, no habría Nirvana, no haría falta.

Esa observación objetiva que permite zazen es en la lengua pali de los Sutras el término sati, (que los ingleses traducen por mindfulness). Hay una observación que permite que aparezca eso que nos aflige, pero no “hace” nada con ello, no lo evita, no lo entierra, no lo busca, no lo alimenta, no lo rechaza, no nada... ese es el estado mental que practicamos en zazen, la mente como un espejo. Entonces esta práctica de la observación parecería algo “neutro”, algo que “no hace nada”, y sin embargo, es una mirada, una comprensión de sí mismo, que transforma. No destruye. Así que se puede decir que la práctica del Zen es un trabajo sobre sí mismo, un proceso de trasnformación, que culmina en... el Nirvana. El Nirvana, tal y como lo expresa Dōgen, es olvidarse de sí mismo

¿Alguna vez te has olvidado de ti mismo? Es muy liberador, es como si no hubiese fronteras entre tú y el mundo.


Buen zazen a todxs

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