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Dar con alegría / Diez prácticas / Avatamsaka Sutra



Un ser despierto que se llamaba Bosque de Virtudes estaba practicando meditación, y cuando entró en el estado de concentración profunda se le aparecieron los Budas que venían de todas las tierras de Buda. Estos Budas le dijeron;

Hijo de Buda, haces muy bien en practicar así meditación, esta concentración profunda que has alcanzado es el poder de los budas, puedes practicarla gracias a los votos que has hecho en el pasado, y gracias al poder del Cuerpo del Buda Cósmico, Variocana. Esta concentración que has alcanzado a través de la meditación te permite entender la enseñanza, y entender a los otros seres sensibles, y te permite también realizar las acciones sin encontrar obstáculos. Así que ya puedes enseñar las diez prácticas del despertar.


Así que Bosque de Virtudes salió del estado de profunda concentración y empezó a enseñar a los seres despiertos sobre las diez prácticas; 1/ Dar con alegría, 2/ práctica beneficiosa, 3/ práctica de la no oposición, 4/ práctica de la persistencia, 5/ práctica de la no confusión, 6/ práctica de la buena manifestación, 7/ práctica del no apego, 8/ práctica de aquello que es difícil de alcanzar, 9/ práctica de la buena enseñanza, 10/ práctica de la verdad.


¿Qué es la práctica de dar con alegría que realizan los grandes seres iluminados? Los seres iluminados son grandes dadores, dan todo aquello que poseen sin perder nunca su equilibro mental, sin lamentarse por darlo todo, sin esperar a cambio un reconocimiento, sin buscar su propio beneficio, sin sentir avidez por las cosas. Estos seres despiertos dan buscando únicamente rescatar del sufrimiento y poner a salvo a todos los seres, ocupándose de cuidar a cada uno de los seres sensibles para beneficiarlos. Así, imitan la práctica de los Budas, recordando y disfrutando de la práctica original de Buda, purificando y desarrollando la práctica original de Buda, que consistió en salvar del sufrimiento y beneficiar a todas las existencias.


Cuando los seres despiertos cultivan esta práctica, provocan alegría en los demás. Gracias a su gran determinación, los seres despiertos aparecen con forma de personas nobles y acomodadas allí donde hay necesidad. Así, se presentan ante ellos los innumerables seres y le dicen al ser despierto; Ser benevolente, somos pobres y necesitados, hambrientos y débiles, por favor, apiádate de nosotros y danos algo de comer, y el ser despierto puede alimentarlos.


Aunque vengan cientos de miles de seres a pedir su ayuda, este ser despierto es cada vez más amable y compasivo. Cuando más practica el dar con alegría, más generoso se vuelve. Al ver a todos los seres que viene a buscarle para beneficiarse de su generosidad, el ser despierto piensa; Todos los seres son mi campo de bendición, gracias a ellos puedo entrar en la enseñanza de Buda, así que voy a cultivar esta práctica y no voy a rechazar a ninguno de los seres sensibles que vienen a mi con sus necesidades.


Estos seres despiertos también piensan; Ojalá que todo el bien que he hecho en el pasado, que hago ahora y que haré en el futuro, en todos los mundos, me permita recibir un cuerpo inmenso para poder satisfacer el hambre de todas las criaturas, y gracias a esta práctica alcanzar el nirvana, y que todas las criaturas que coman mi carne alcancen el nirvana. Estoy decidido a no entrar en el nirvana mientras quede un solo ser hambriento.


De este modo, los seres despiertos benefician a los demás sin ninguna noción de ego, sin ninguna noción de seres sensibles, sin albergar la idea de personalidad, de persona, o de ser humano, sin albergar la idea de que hay alguien que da y alguien que recibe. Solamente contemplan el ámbito de los seres sensibles como vacuidad, como algo sin una substancia permanente, algo carente de existencia propia, no creado, no nacido.


Cuando contemplan las cosas así, como un campo impersonal, sin una substancia propia, los seres despiertos no se ven a sí mismos, ni ven algo que es dado, ni ven a alguien que recibe algo, ni ven el dar con alegría como una práctica de la que obtener un beneficio, ni esperan obtener algún resultado con su práctica de dar con alegría.


Los seres despiertos ven que los cuerpos de todos los seres sensibles son algo que va a decaer y perecer, y piensan; Es notable hasta qué punto los seres sensibles son necios e ignorantes, nacen y mueren una y otra vez, vuelven a la existencia de un cuerpo que nace y muere, y desconocen por completo el cuerpo indestructible que puede ser utilizado para alcanzar lo indestructible. Tendría que aprender a ser como los Budas, y enseñar a los demás la naturaleza indestructible de la realidad, que es igual a sí misma todo el tiempo, serena y tranquila, y así ayudarles a encontrar en ellos mismos la paz y la alegría que perduran, que no están sujeta a las idas y venidas del karma.


A esto es a lo que se llama la primera práctica de los seres despiertos de dar con alegría.

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Este texto es una paráfrasis de la siguiente versión inglesa del Avatamsaka Sutra o Sutra del Ornamento Floral;


Cleary, T. (1993). The Flower Ornament Scripture. A Translation of the Avatamsaka Sutra. Shambhala Pub, Boston, Londres, p. 454-5.

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