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  • sokai dojo zen

El Sutra de las montañas y el agua II

A continuación comparto una traducción muy libre, más bien una paráfrasis, de las primeras frases de un capítulo del Shōbōgenzō del Maestro Dōgen que se titula Sansuigyō, El Sutra de las montañas y el agua. Después encontráis el texto en inglés desde el que traduzco, de Nishijima y Cross, por si queréis comparar. La "traducción libre" es en sí misma un comentario del texto de Dōgen traducido al inglés por Nishijima y Cross. El Universo es el texto budista fundamental, que no necesita más comentario. Un saludo y buen zazen...


En general, podemos decir que la forma en la que se considera el agua depende del tipo de seres que la consideren. Unos ven el agua como un collar de perlas, pero no como lo que nosotros los humanos llamamos “collar de perlas”. A lo mejor lo que nosotros llamamos “collar de perlas” es el agua para para esos seres.


Otros ven el agua como una flor maravillosa. Los demonios hambrientos ven el agua como llamas de fuego, sangre y pus. Los peces o los dragones ven el agua como un palacio con sus torres. Otros ven el agua como árboles, vallas y muros. Otros ven el agua como la joya mani. Otros ven el agua como el Dharma.


Así que, cómo se ven las cosas depende de quién las vea. Cada cual tiene su propio punto de vista, y nosotros deberíamos de investigar todos esos puntos de vista.


Siendo esto así, cabría pensar que no hay un agua verdadera, o que, como cada cual ve el agua de una forma, hay muchas formas de agua, que la realidad es relativa, que es solo la construcción mental que cada cual se hace de ella.


Sin embargo, el agua es el agua, el agua existe completamente libre, independiente de nuestros puntos de visa. El agua no es dura ni blanda, no es fría ni caliente, ni azul, ni amarilla, ni roja... El agua no tiene forma, es libre de eso que cada cual piensa de ella. No podemos fijar el agua en una categoría mental.


Las personas nos hacemos teorías complicadas sobre cómo son las cosas, sobre qué es la realidad, porque necesitamos algo a lo que agarrarnos. Pensamos que si no es así, no podemos atrapar los fenómenos. Tenemos que darle un sentido a la existencia porque si no, no podríamos atraparla, y eso nos asusta.

In general, ways of seeing mountains and water differ according to the type of being [that sees them]: There are beings which see what we call water as a string of pearls,34 but this does not mean that they see a string of pearls as water. They probably see as their water a form that we see as something else. We see their strings of pearls as water. There are [beings] which see water as wonderful flowers; but this does not mean that they use flowers as water. Demons see water as raging flames, and see it as pus and blood. Dragons and fish see it as a palace, and see it as a tower. Some see [water] as the seven treasures and the maṇi gem;35 some see it as trees and forests and fences and walls; some see it as the pure and liberated Dharmanature; some see it as the real human body;36 and some see it as [the oneness of] physical form and mental nature. Human beings see it as water, the causes and conditions of death and life. Thus, what is seen does indeed differ according to the kind of being [that sees]. Now let us be wary of this. Is it that there are various ways of seeing one object? Or is it that we have mistakenly assumed the various images to be one object? At the crown of effort, we should make still further effort. If the above is so, then practice-and-experience and pursuit of the truth also may not be [only] of one kind or of two kinds; and the ultimate state also may be of thousands of kinds and myriad varieties. When we keep this point in mind, although there are many kinds of water, it seems that there is no original water, and no water of many kinds. At the same time, the various waters which accord with the kinds of beings [that see water] do not depend on mind, do not depend on body, do not arise from karma, are not self- eliant, and are not reliant upon others; they have the liberated state of reliance on water itself. This being so, water is beyond earth, water, fire, wind, space, consciousness, and so on. Water is beyond blue, yellow, red, white, or black and beyond sights, sounds, smells, tastes, sensations, or properties; at the same time, as earth, water, fire, wind, space, and so on, water is naturally realized. Because the nations and palaces of the present are like this, it may be difficult to state by what and into what they are created. To assert that they hang on the circle of space and the circle of wind37 is not true to ourselves and not true to others; it is to speculate on the basis of the suppositions of the small view. People make this assertion because they think that, without somewhere to hang, [dharmas] would not be able to abide.38

Shōbōgenzō Sansuigyō

The Sutra of Mountains and Water

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