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Las oscilaciones de la mente. Zazen Yojinki




Zazen Yojinki: Selección de puntos a

observar durante Zazen

por Keizan Jokin (1268-1325)


Apenas una ola se ha movido, todas las olas la acompañan; en cuanto la conciencia se agita, todos los fenómenos la invaden. Lo que llamamos los cuatro elementos y los cinco agregados acaban por combinarse; los cuatro miembros y las cinco facultades se manifiestan rápidamente así como las treinta y seis sustancias y las doce condiciones causales. Las creaciones se transforman sin parar, sus idas y venidas nunca se detienen. Todo eso existe sólo por la combinación de una multitud de fenómenos. Así, el espíritu es como el agua del mar y el cuerpo como las olas que producen el oleaje. No hay una punta de ola fuera del agua del mar, tampoco hay una gota de agua fuera de las olas que crean el oleaje. El agua y el mar no están separados, el movimiento y el descanso no son distintos. Es por eso que hablamos del hombre verdadero que va y viene, vive y muere, o de los cuatros elementos y de los cinco agregados, que son el cuerpo imperecedero.

Quien hace Zazen penetra verdaderamente el océano de la naturaleza de Buda y así manifiesta la forma de todos los Buda.


Este es el tercer párrafo, en la traducción que estudiamos, del Zazen Yojinki del Maestro Keizan, y quiero subrayar tres “puntos a observar durante la práctica de zazen” (zazen yojinki)


Cuando la conciencia se agita, los fenómenos la invaden


Las olas y el mar no están separados, movimiento y descanso no son distintos


Al hacer zazen, penetramos en el océano de Buda



Keizan está hablando de la mente, shin, en un sentido individual, nuestra conciencia, uno de los cinco agregados.. Y de la Mente en un sentido amplio. La relación que existe entre una y otra es la relación entre lo relativo y lo absoluto, entre la oscilación de una parte y el conjunto estable, los movimientos del mar en la superficie, las olas, y el mar en su conjunto, el océano.


Los movimientos de nuestra conciencia son oscilaciones de superficie, que se producen cuando interactúa la materia, lo cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) y los cinco agregados (sensación, percepción, afectos, conciencia y voluntad de acción) enlazados en la cadena causal, hablamos de las condiciones kármicas de nuestra experiencia en el mundo. Los cambios en nuestros estados de conciencia, en nuestra mente, son vibraciones, oscilaciones creaciones que se transforman sin parar y que existe sólo por la combinación de una multitud de fenómenos.


Estas oscilaciones de la conciencia siempre ocurren dentro del conjunto, igual que las olas ocurren siempre en el mar. El conjunto, el océano, es la naturaleza de Buda.


Si nos quedamos solo en los movimientos de la superficie, es la conciencia ordinaria, que se agita, y es invadida por los fenómenos. Suena el teléfono, recibes un wasap, lo lees, te produce una sensación, una emoción condicionada, respondes... la conciencia se agita y los fenómenos la invaden, la superficie del océano se agita y se producen las olas.


Y el otro movimiento, el del practicante de zazen, es penetrar en el océano de Buda. Durante zazen practicamos el estado mente-cuerpo que llamamos hishiryo, más allá del pensamiento y el no pensamiento, pensar sin pensar. Aparecen las olas, se calman y cesa el movimiento, vuelven a parecer los movimientos en la superficie de la conciencia, y, sin obstáculos, vuelve la calma... El agua y el mar no están separados, el movimiento y el descanso no son distintos. Es importante aclarar que lo que enseña Keizan no es una filosofía, o una metafísica; está hablando de zazen, de lo que ocurre durante zazen.


En el estado de ilusión, solo ilusión, todo ilusión, las olas nos arrastran de un lado a otro, la conciencia siempre agitada se encuentra permanentemente invadida por los fenómenos. Esto es el no poder parar de wasapear, de pensar, de considerar, con todo el cortejo de emociones que acompañada a esa actividad, dependiente de la materia y los agregados, en una cadena condicionada sin fin.

Enel estado de zazen, las olas aparecen y desaparecen, pero el sujeto, sin forma, penetra la naturaleza de Buda, aclara la tierra de la Mente. Es el ámbito de lo no condicionado. Y así, entendemos sin pensar y el principio de la enseñanza silenciosa se vuelve claro, dice Keizan.

Intentar atrapar esta enseñanza con las palabras o con el pensamiento es como si una gota del océano quisiese contener todo el océano. Es imposible. Sin embargo, sin embargo, los Buda tienen un método maravilloso, sin movimiento, tranquilo y en paz, que se llama zazen.


Para tí, amigo, amiga, que estás siempre arrastrado por los acontecimientos, con la mente siempre agitada, invadido por cada nueva situación que sucede, para tí, que aspiras a una vida tranquila y en paz, para tí existe un método ancestral que se llama zazen.






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