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¿Quiénes somos cuando nos sentamos en zazen?




A continuación os comparto un texto que nos ha leído esta mañana en zazen la bodhisattva ReiGen. Se trata de uno de los escasos textos que ha dejado el monje Zen Sodo Yokoyama, el Maestro de la Flauta de Hoja de Árbol, un discípulo muy querido del maestro Kodo Sawaki:


Mi maestro, el gran Sawaki Roshi, solía hacer la siguiente valoración de si mismo: “Soy una persona eternamente extraviada, nadie está más en el error que yo, soy una persona engañada con adornos ¡Qué claro es esto cuando hago zazen!”


Qué cosa tan extraña es zazen. Cuando practicamos, las ideas que nos distraen, pensamientos irrelevantes –en resumen, ilusiones, de las cuales está hecha la persona ordinaria- de repente parece que sienten una tentación irresistible por levantarse y aparecer en la superficie.


Entonces hay un deseo de deshacerse de estos pensamientos, un deseo irresistible por el cual todo nuestro esfuerzo se suma a este objetivo. Los que no practican zazen no saben nada de esto.


¿Por qué ocurre esto cuando practicamos, que los pensamientos engañosos suben a la superficie uno tras otro? La razón, la cual aprendemos de zazen, es que cada uno de nosotros, desde el príncipe al mendigo, somos una persona ordinaria engañada.

El intento de deshacerse de estos pensamientos engañosos –siendo que ese engaño es un sinsentido (que interfiere con nuestra felicidad y la de los demás)- es algo que nos lleva a nuestro hogar a través de zazen. Llamamos tentativamente a este zazen que nos conduce en esta Vía, “Buda”.


Según esta enseñanza, simplemente la conciencia de que estás engañado, que proviene de la práctica de zazen, te hace, en realidad, un Buda. Es zazen que nos enseña que también nosotros estamos engañados, y por lo tanto nos libera de las ilusiones. Cuando practicamos realmente zazen y observamos atentamente todas esas ideas engañosas que siguen burbujeando, nos damos cuenta de hasta qué punto somos ordinarios, y que pocos motivos tenemos para sentirnos orgullosos, o para presumir de algo: nada que hacer a no ser esconderse silenciosamente. Esto es, después de todo, lo que realmente somos.


(Texto íntegro en inglés en http://thezenuniverse.org/distracted-thoughts-sodo-yokoyama/ )


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Reconcíliate contigo mismx


Cuando nos sentamos en zazen

Somo el Buda,

somos una persona completamente ordinaria,

engañada por sus ideas a cerca de la realidad...

no hay diferencia...

cuando dejas de intentar "hacer zazen",

y dejas que zazen te haga a ti,

descubres que no eres nadie tan especial...

eso es el satori,

ese es el horizonte de nuestra práctica,

reconciliarnos con nosotros mismos,

con nuestro cosmos,

descubrir que no somos nadie especial


RECUERDA; Que tus pensamientos burbujeen durante zazen es normal, el giro de la luz hacia el interior es darse cuenta de hasta qué punto toda esa actividad mental nos engaña y nos condiciona... por lo demás, no hay otra cosa que hacer que seguir sentándose. Darnos cuenta de nuestras ilusiones es lo que nos conduce a la liberación, nuestras ilusiones nos conducen al satori, la persona ordinaria contiene al Buda, el Buda contiene a la persona ordinaria... tú eres el Buda aquí y ahora, perdido como estás en medio de este mundo polvoriento ;)


Es zazen que nos enseña... (Sodo Yokoyama, Maestro de la Flauta de Hoja de Árbol)


Gassho al monje nube, gassho a todas las que madrugáis para practicar zazen juntos en el dojo... grandes compañeras de práctica, gran satori antes del amanecer


buen zazen a todxs


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