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The Zen illness



Cuando se practica Zazen el verdadero Dharma se manifiesta y que desde el comienzo hay que dejar de lado la pereza física y mental y la distracción.

Fukanzazenji de E. Dogen


Ayer recuperé de las estanterías un libro de Sekkei Harada que se titula The essence of Zen (Wisdom Pub. 2008). La primera parte del libro es un comentario sobre el Fukanzazenji del Maestro Dogen. Harada está comentando la última parte de esa frase, “dejar de la lado la pereza y la distracción”. En la traducción inglesa de su texto “pereza” es la palabra “dullness”. Dull es el adjetivo aburrido, apagado, soso, sin brillo. Dullness es el sustantivo monotonía, sosería, y que en esta versión del Fukanzazenji de la Maestra Bárbara Kosen se traduce como “pereza”.


Lo que me llamó la atención del comentario de Sekkei Harada es lo que dice de esta sosería-pereza-aburrimiento-monotonía. Harada está enseñando sobre el Zen en el movimiento y el Zen en la quietud, y dice esto sobre “dullness” y la quietud.


“There are some people who can do nothing when their mind becomes quiet. In fact, this kind of stillness is a condition unconsciously created by the ego-self.” (p 39)


Hay algunas personas que no son capaces de hacer nada cuando su mente está quieta. De hecho, este tipo de quietud es una condición creada inconscientemente por el yo.


Me pareció genial esta observación: creamos egoístamente condiciones que “parecen” práctica, que “parecen” Zen, revestimos el ego de un aspecto Zen para seguir viviendo igual, pero “más Zen”. A este tipo de actitud Harada la llama “la enfermedad del Zen” the Zen illness. Acomodar el Zen para no tener que abandonar el ego.


El Zen en movimiento del que habla Harada es estar en la acción, totalmente en la acción, sin mover la mente de aquí para allá.


“… forgetting yourself and immersing yourself wholeheratdly in your work and making an effort, that is the life of Zen. It is the life of the Way.” (p 49)


… olvidándote de ti mismo y sumergiéndote de todo corazón en tu trabajo, haciendo un esfuerzo, esta es la vida Zen. Es la vida de la Vía


Si lo que llamamos “Zen” nos vuelve perezosos, indulgentes con nosotros mismos, indisciplinados, desinteresados del mundo que nos rodea, egoístas, o nos hace sentir más listos o más “espirituales” que los demás, o nos vuelve aburridos y sin brillo, o imitamos el estado de ecuanimidad, el “todo está bien así” (eso que la gente llama estar en modo Zen) cuando en realidad estamos evitando una acción, el maestro Harada nos diagnosticaría una enfermedad, the Zen illness.


“Please, be very careful about this point”, escribe Harada al final del párrafo.


We will be, Mr Harada, we will be.

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