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Todo es consciencia




Al estudiar en el dojo el texto del maestro Keizan, Zazen Yojinki, llegamos a un párrafo en el que Keizan compara el samadhi de zazen con penetrar en el océano de la naturaleza de Buda, en contraste con la mente que, en la superficie, se mueve como las olas del mar.


Entonces se nos plantea la cuestión de la conciencia. La conciencia de zazen, el gran océano, es una conciencia ilimitada, como el oceáno, se extiende hacia todas partes, y nosotros participamos de esta gran conciencia cuando practicamos el samadhi.


Y de aquí, inferimos que todo es conciencia, todo es mente.

Y es sobre este asunto de todo es mente que quería detenerme un instante.

En el Shobogenzo Dogen escribe un texto titulado Sangai-yuishin, que se traduce como El triple mundo es solo mente. En el texto Dogen comenta unos versos del Sutra de la Guirnalda, unas palabras atribuidas a Buda, que empiezan justamente así; el triple mundo es solo mente.


El triple mundo se puede interpretar como el pasado, presente y futuro, o como el mundo del pensamiento, del sentimiento y de la acción. Ese triple mundo es solo mente.


La cuestión es que esta interpretación de solo mente nos puede llevar a una especie de idealismo que opone materia y mente, materia y espíritu, y le da mayor importancia a lo no material, como la fuente de todo lo que existe. Todo es mente, todo es conciencia, es una enseñanza en la que se basa por ejemplo la Nueva Era o el Pensamiento Positivo, para decir que si piensas muy fuerte en algo, por ejemplo dinero, eso en lo que piensas se va a materializar, porque la conciencia crea la materia, ya que todo es mente. Y evidentemente esa forma de interpretar todo es mente esta muy lejos del Zen.


Nuestra primera dificultad para entender todo es mente radica en entender qué es mente. En la tradición budista Mente, o Cuerpo, se usan no solo para describir nuestra conciencia personal, o nuestro cuerpo, si no también para describir la unidad del Cosmos.


Cuando Eno se encuentra con los dos monjes que discuten sobre si se mueve la bandera o se mueve el viento, Eno les dice; se mueve la Mente. No solo la mente individual, la conciencia personal. Se mueve el Cosmos entero como un todo armónico, como un ser total, como una conciencia total que engloba y supera nuestra conciencia personal, al igual que el océano nos envuelve y nos supera cuando penetramos en él.


Entonces, todo es mente incluye también la existencia material.

Dogen lo expresa de una forma muy típica en sus textos, las tejas y los muros son mente. La existencia material es tan mente como la existencia no material.

Y luego Dogen va a citar un diálogo entre dos maestros, Shuitsu del monte Gensha y Shino de Jizo.


Shuitsu pregunta a Shino;

- ¿Cómo entiendes que el triple mundo es solo mente?

Y Shino, señalando una silla, dice:

- ¿Cómo llamas a eso?

Shuitsu responde:

- Una silla

Y Shino dice:

- No has entendido que el triple mundo es solo mente.


Bueno, luego la conversación sigue todavía, pero ya tenemos lo suficiente como para explorar qué es solo mente.

Shino apunta aun objeto del mundo, a un objeto exterior, para tender la típica trampa de maestro Zen, obligando a Shiutsu a responder falso, al nombrar el objeto.


Desde un punto de vista, digamos ordinario, hay sujeto, Shino, y hay objeto, silla. Desde el punto de vista de todo es solo mente, esa diferencia es un error, una ilusión, la ilusión fundamental de que estamos separados del resto del Cosmos.

Si no existiese la silla, el mundo exterior, las formas y los colores (shiki) mi conciencia no tendría conciencia de nada. Y si no existiese mi conciencia que percibe esa silla, el mundo exterior tampoco sería percibido como silla. Por lo tanto, es en el encuentro con el mundo, en nuestra percepción, pensamiento y acción, en el pasado, presente y futuro, que yo y mi mundo formamos una unidad. Eso es solo mente, la unidad de existencia sin separación.


Cuando estás sentado en la parada esperando el autobús para ir al trabajo, la parada de autobús es solo mente, el autobús es solo mente, tú esperando el autobús era solo mente, y el trabajo es solo mente. Tú, en interdependencia con el mundo que creas a través de tus acciones, eres solo mente. Eso no excluye la materialidad de las cosas, ni excluye las acciones que realizamos en este mundo. La materialidad del autobús en el que te subes, la acción que realizas en el trabajo, es el mundo en el que todo es solo mente.

Para entender cómo esa materialidad es también solo mente, debemos de tener en cuenta como el cuerpo en zazen, en su materialidad concreta, es solo mente. Para entender cómo nuestras acciones concretas son solo mente, debemos tener en cuenta cómo nuestra acción de solo sentarse en solo mente.


Vivir y morir, ir y venir, son la mente. Años, meses, días y oras son la mente. Sueños y fantasías, y las flores en el cielo, son la mente. El agua que se dispersa, la espuma y la llama son la mente. Las flores de primavera y la luna de otoño son la mente. Cada momento es la mente

(Shobogenzo Sangai-yuishin. Dogen)


Hay que entender que Dogen no es un idealista, y que la mente no es el Espíritu de Hegel, o el mundo de las ideas de Platón, o la Conciencia que pregona la Nueva Era o el Pensamiento Positivo. Dogen está en otro nivel, Dogen nos reconcilia con este mundo que es a la vez el mundo de la materialidad de las flores y la luna, y es shin, espíritu. Este mundo en su existencia concreta es espíritu. Las flores que florecen en el geranio del patio son espíritu. El autobús que te lleva al trabajo es espíritu. Son la manifestación de un universo, el que habitamos, que es hermoso en su existencia aquí y ahora, y no necesitamos inventar un ámbito imaginario para refugiarnos en él. Este es el universo que tenemos que habitar aquí y ahora. Este es el universo que es solo mente, que es nuestro refugio.


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