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  • sokai dojo zen

Zen con las manos



Seppo Gisson fue cocinero en el monasterio de Tozan Ryokai. Un día que estaba lavando el arroz el maestro le preguntó:

-¿Quitas la arena del arroz o quitas el arroz y dejas la arena?

Seppo respondió

-Hago las dos cosas al mismo tiempo.

-¿Entonces que van a comer nuestros monjes? Preguntó Tozan.

Como respuesta Seppo volcó el cubo. Tozan le dijo:

-¡Llegará el día en que partirás a la búsqueda de otro maestro!

He aquí como practicaban antiguamente nuestros grandes antepasados: ellos dominaban la Vía trabajando con las manos ¿Cómo nosotros, sus lejanos descendientes, podemos ser tan negligentes en nuestra práctica? Un maestro ha dicho “remangándose es como un tenzo (cocinero del templo) realiza el espíritu de la Vía”

Instrucciones al cocinero de un monasterio Zen (Tenzokyokun), del maestro Eihei Dōgen (1237, templo de Kosho-ji)

Este párrafo es un extracto del Tenzokyokun, quizás el texto Zen más importante de la Historia. Se dice que los monjes de otras escuelas, Rinzai por ejemplo, se dedicaban al cultivo de las letras, lo que les permitió formar parte de la corte de los gobernadores y participar en la educación formal de los hijos de los emperadores chinos. Evidentemente esos monjes estaban liberados de las tareas cotidianas, como la cocina. Algo similar pasa con los monjes budistas de la tradición Theravada, que mendigan su comida por las casas del pueblo, y son las personas laicas las que hacen las tareas manuales del monasterio para que ellos y ellas se puedan dedicar a la meditación y el estudio de los sutras. La tradición del Zen Sōtō que Dōgen recibe de su maestro en China difiere de otras escuelas budistas en la cuestión de “remangarse”. Tradicionalmente los monasterios Sōtō eran más pobres, recibían pocas subvenciones de Estado, así que tuvieron que remangarse y plantar arroz y verduras para alimentarse, sin depender demasiado de las donaciones de los laicos, que a menudo también sufrían hambrunas y estaban sometidos a los impuestos imperiales. Así que estas condiciones, y la determinación de los antiguos practicantes, crearon este espíritu de la Vía, que se había perdido en los monasterios japoneses en la época, situación que empuja a Dōgen a escribir estas “recomendaciones al tenzo”.


El Zen en acción, la concentración en las acciones cotidianas, realizar las tareas ordinarias, cocinar, limpiar..., como una práctica espiritual, como una ofrenda a Buda, Sangha y Dharma. Con la acción del cuerpo, con las manos, realizamos el espíritu de la Vía. Es interesante observar cómo utilizamos las manos.


Si los méritos de tus vidas pasadas son tantos que tienes la fortuna de poder practicar en el Templo de Shorin-ji junto a la maestra Bárbara Kosen, recibirás una educación Zen así. Mente y cuerpo concentrados en la acción. En otros templos Zen europeos puedes pagar dinero para liberarte de trabajar con tus manos. En Shorin-ji no sucede así, no porque somos “mejores practicantes” que los demás, es solo seguir la enseñanza de una escuela que es es así, eso es todo.

Zen sentado, zen arremangado. :)

Podéis leer el Tenzokyokun completo en https://zenkan.com/ensenanza/tenzokyokun-instrucciones-al-cocinero-de-un-monasterio-zen/

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